Impactante Entrevista: Blanco + Don Héctor = ¡Escándalo!

En un acontecimiento digno de marcar en las enciclopedias: Emilio
Blanco, el gran juglar del Real Estate, se encuentra a calzón quitado
con Don Héctor “El Mufa”, patriarca de los inmobiliarios para una sesión de
verdades indiscretas.
Emilio Blanco-: Don Héctor, gracias por recibirnos después de casi
10 años de tiranía ininterrumpida a la cabeza de su institución poco
productiva y de balance negativo.
Don Héctor “El Mufa”-: Un placer Blanco, un placer.
EB: Pero, escúcheme Don Héctor. El pueblo inmobiliario quiere saber
qué onda con usted. Este año se pega el palo y no sabemos nada de
usted.
DH: Estoy planeando, gestionando, adornando y consolidando mi escape
Blanco. Usted sabe que eso no es tarea sencilla. Verá, desde que
Ferro salió campeón en el 84, mi plan de ser un burócrata del rubro
inmobiliario fue creciendo de a poquito. Como una PyME. Primero abrí
una sucursal medio pelo, en una casa que ocupaba una tía. Ahí en la
cochera cobré mis primeros alquileres. También fue ahí que conocí lo
amargo de ser el cabecilla de algo, por que cuando empecé a
fraternizar con la barra brava de Ferro ligué algunos palos.
Me pegan todos, me pegaban en la barra brava, me pegan en casa, me
pagan en mi gestión…
Don Héctor comenzó a transformarse, su habitual gentil y pasivo
rostro tomó un fulguroso tinte psicótico.

¡ME PEGAS VOS TAMBIÉN BLANCO! ¡VENI WACHO!
Don Héctor se paró de la silla enfurecido, tiró un cross de izquierda,
pero no llegó a cruzar la mesa. Yo le tiré un saquito de azúcar que
tenía a la mano que se le clavo en un ojo.
Un momento después se calmó. Como si fuera de la nada, un episodio
digno del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde.
EB: Banque los trapos Don Héctor, no se violente. Que charlando nos
entendemos. Aparte todos sabemos que usted, no para de hacerse la diva
misteriosa y es medio un cuatro de copas.
DH: Es cierto pibe. Es cierto. Pero vos pensá que vengo con
tensiones, encima me perdí de cobrar el 4,15 de la cometa de Tincho
Bocota, del negociado ese…
EB: Don Héctor, hablemos del inquilinato. Desde INDICEPROP
preveíamos una huelga de inquilinos, al estilo principios de siglo
XX. Sin embargo esta vez ganaron en tribunales y sin un tiro. ¿Qué
onda?
DH: Y… a los inmobiliarios no nos conviene alquilar. Es la
posta. El que se dedique a alquileres es un poquitero. Hay que ir a lo
grande. A la construcción, a la venta de inmuebles. A Punta del Este,
ahora Brasil está pegando fuerte, así que como última medida me
gustaría que los inmobiliarios estudien portugués.
EB: ¿Cómo definiría su gestión como jerarca de los martilleros?
DH: Buena che, tampoco voy a andar tirándome flores. Hice mucho por
la profesión. Mi staff y yo. El pibe que maneja el twitter y el
facebook, hace un laburo extraordinario. El resto lo movió siempre y
lo moverá la mesa chica.
EB: ¿Cómo es esa mesa chica?
DH: Es chica. La compramos en un remate judicial con mi amigo
Pajarito. Es un poco incómoda, estamos tratando de ampliarla, pero
necesitamos encontrar sangre joven que pueda mulear una mesa mas
grande. Me acuerdo que el Pajarito tenia un Renault 12 Rural y la
metimos ahí. Pero ahora no se si podríamos.
EB: ¿Sigue teniendo el Renault 12 Rural?
DH: ¡No! que va. Pajarito es un tipo bici-senda. No anda más en
auto. Le puso gas en el 94, pero ahora con el estrés le pinto por la
bicicleta.
EB: ¿Cómo ve el panorama electoral de la institución de cara al fin
de año?
DH: Y… difícil. Las 4 concursantes son divinas.
EB: No Don Héctor, ¿quién va a ganar las elecciones a fin de año?
DH: ¡Ah! No sé. Por un lado está mi amigo Oporto, un muchacho medio
lúgubre y con cara de pocos amigos. En la mesa chica quedamos que lo
íbamos a poner: o con una mina linda o con un pibe joven al lado, como
para que sume un par de puntos. Hay que empezar a pisar fuerte en las
redes sociales con Oporto, maquillarlo, ponerlo lindo, esas cosas.
Caretear pa’ la gilada, si total… “Oporto al Gobierno, Don Héctor al
Poder”.
A mí total no me importa. Yo de acá me tomo el 172 a Avellaneda y me
interno en un bar a mirar fútbol por codificador hasta que me venga a
buscar mi mujer con una orden judicial para que vuelva.
EB: ¿Muchos años de casado?
DH: Si.
EB: ¿Se arrepiente de algo en cuanto a su gestión a cargo de la
institución?
DH: Si, la verdad que me hubiera gustado hacer mas conciertos de
rock. Me perdí de hacer un concierto con el difunto Horacio Guarany y
aparte, después del levantamiento del cepo me arrepiento de no haber
comprado dólares. Al margen, la gente que está laburando ahora que se
prepare para lo peor, si mi partido cae, se quedan sin laburo si o si.
EB: Ese es un reconocimiento bastante derrotista Don Héctor.
DH: Pero es la posta, si los inmobiliarios esta vez van a votar y
van a votar bien, no llevados por la remiseria que garpamos nosotros y
ponen su voto. Estamos al horno. Yo no, porque yo me voy, pero los
empleados que pusimos a dedo, los contratos esos que hicimos firmar
con los amigos, las cometas… todo eso se termina. Me hace acordar
un poco a una canción de Charly García que escuché cuando era pibe.
EB: Don Héctor, después de muchos años en INDICEPROP, nunca tuvimos
el placer de su presencia y nuestros lectores jamás supieron quién era
usted, ni que quería de la vida. Ahora que se está por ir y nos
encontramos a charlar: ¿Hay algo que les quiera decir?
DH: Si Blanco. Sean felices en la vida, coman sano y estudien. Yo
estoy estudiando flores de bach ahora.
EB: Bueno, Don Héctor, ha sido un placer.
DH: Banca Blanco, vos siempre me dedicas un tango, ahora, este te lo
dedico yo papá. Ah, para pibe. Te hago una pregunta, ya que antes me
dijiste “cuatro de copas”, ¿Jugás al truco?
EB: No. No, Don Héctor.
DH: Bue, acá tengo cartas. Quedate que te enseño.
Por la vereda del bar berreta de Monte Castro, donde nos citamos con
Don Héctor “El Mufa”, apareció como por arte de magia su secuaz.
DH: ¡Eh Paja! Veni, mirá quien está Emilio Blanco, de INDICEPROP.
Pajarito: Blanco. Si si. Bue, aprovechemos y saquemos una selfie.
Y así fue que me quedé. Pajarito me miraba de reojo… como con ganas
de querer matarme. Será por que recuerdo su gestión paupérrima del
otro organismo inmobiliario cada vez que puedo.
Pero el que es Mufa es Mufa y Don Héctor tenía en el bolsillo cartas
de Tarot. Así que el partido de truco se suspendió por falta de
previsión, de tacto, de sentido común. O capaz solo por mala suerte.
Tal cual como en la vida real.
No obstante y haciendo homenaje al pedido de Don Héctor, un tango
dedicado por el, para los súbditos que garpan la matrícula.
Garufa – Alberto Castillo

 

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