Inesperado: ¿El Heredero del Mufa?

En el club inmobiliario nadie quiere hacerse cargo del desastre que va a ocurrir este segundo semestre. Hay bacanales inmobiliarios del fin del mundo, vino en damajuana para evadirse de la realidad actual y hasta canibalismo. Mientras Don Héctor “El Mufa” busca un heredero.

–¡Pasame la damajuana de tinto!– grita en la reunión de consorcio uno de los miembros de la lista sábana ganadora de las últimas elecciones del club.

–¡Aflojá con el tinto que tenemos que pensar!– responde Don Héctor “El Mufa”.

–¿Pensar? ¡Dale! ¡Hasta que no nos desalojen del club no paramos!– Dice el Pajarito, bajo un estado etílico importante. –¡Esto ya fue. ¡Aguante Excursionistas! ¡Dale Campeón! ¡El mejor jugador de platense era Walter Pico! ¡Altos Pelos!– Y así siguió hasta tropezar con una silla, hasta que se rescató un instante y dijo: –¡ Vamos a ponernos de acuerdo y decir que la prensa es hostil y anti-inmobiliaria!– Habiendo dicho eso, quedose dulcemente dormido.

Pero en aquella reunión de consorcio reinan la incertidumbre y el aquelarre.

Hay música a todo trapo en la solemne sucursal del Club. Y en ese momento suenan todos los éxitos del Potro Rodrigo.

Uno de los presentes saca su encendedor y comienza a prender fuego las actas que cumplen la función de apoya-vasos.

–¡Ardan resoluciones! ¡Ardan! ¡Fuego loco fuego!– grita un dirigente inmobiliario enroscado con un oso de peluche en un rincón.

Un rato mas tarde y bajo la silueta que producen las llamas, se lanzan todos a cantar las típicas canciones de fogón: empiezan cantando Seminare de Serú Girán, después Presente de Vox Dei y ya al final de la décima damajuana el clima está en el punto justo para que un inmobiliario medio en cuero se pare sobre la mesa de conferencias a gritar pedazos de la marcha peronista, lo que despierta la mirada atenta de Don Héctor “El Mufa”.

El tibio y moderado liberal escucha atentamente al ebrio popular.

Una frase en especial detona su semi-calva y agobiada mente. Todas sus mufosas dendritas se contraen al escuchar el grito de: “A la gran masa del pueblo…”

Una especie de sopapo subliminal al pequeño Alsogaray que lleva dentro.

– Yo vengo pensando y obrando como tibio y moderado. Eso no le gusta a la gran masa del pueblo inmobiliario. Tengo que poner a alguien que quede bien y que además parezca que no está comprometido con la corrupción de mi régimen. – piensa en silencio con los ojos entrecerrados pero escudriñando todo el salón en busca de alguna respuesta.

Allí lo ve a el.

Mario Gamba, estaba sobrio, sonriente y sentado con cara de querer cerrar un alquiler.

– EUREKA – pensó Don Héctor “El Mufa”.

– Esta es la clase de aprendiz de mufa que necesito para salir a hacer de vocero de todo este circo. – dijo con la seguridad ideológica de Javier Castrilli.

(A partir de ahora todo se nubla, producto parte de las llamas y el humo que sale del salón y la evaporación del etílico parte de ese oscuro y tenebroso ritual que celebraron los responsables de la normativa inmobiliaria)

Dos días después Mario Gamba y Don Héctor “El Mufa” se cruzaron en un pasillo.

Fijamente se miraron con un arrebato de sórdida pasión inmobiliaria.

– Quiero que usted sea mi aprendiz mi querido Gamba, con usted como vocero y cara visible del partido podremos gobernar al rubro inmobiliario con la mas absoluta impunidad.– dijo sin tapujo alguno Don Héctor “El Mufa”.

Después de sonreír con su característica sonrisa de: “cierre de venta de vivienda ocupada hace 50 años en Dock Sud” Gamba respondió:

– Acepto don Mufa, digo don Héctor. – haciendo una gentil reverencia de respeto hacia su ahora maestro, mentor y… seamos honestos, última esperanza de presentar a un tipo mas o menos digno a cargo del club ya que todos los demás tienen, como mínimo prontuario en algún juzgado de paz, quizás hasta en Aldo Bonzi.

Al día siguiente en un lugar secreto de la ciudad

– Bueno Gamba, hoy comienza su entrenamiento.– dice Don Héctor “El Mufa”.

– Lo que usted ordene. – replicó Gamba.

– Esto es así. Nosotros tenemos el monopolio indiscutido del mercado inmobiliario, nosotros somos los que decimos qué se hace y qué no se hace. Qué inmobiliario se entonga con quien. Qué franquicia extrajera puede entrar a devorar el mercado y cuánto debe poner para hacerlo además de cuáles inmobiliarias chicas deben dejar de existir. En su futura función debe ser despiadado Gamba, no tenga piedad por nadie. Usted lo único que debe tener es una caja de ahorro para que le depositen las “participaciones”.– dijo Don Héctor “El Mufa”.

 

“Nosotros tenemos el monopolio indiscutido del mercado inmobiliario,

nosotros somos los que decimos qué se hace y qué no se hace.

 Qué franquicia extrajera puede entrar a devorar el mercado y cuánto debe poner para hacerlo

además de cuáles inmobiliarias chicas deben dejar de existir.”

 

Gamba dudó un momento.

– ¿Pero y las elecciones don Héctor? – pregunto Gamba.

– JAJAJAJAJAJAJAJAJAAJA – (risa macabra de Don Héctor “El Mufa”)

– Las elecciones son muy simples Gamba, usted solo tiene que sonreír. Del resto se ocupa la Remisería Inmobiliaria, un sistema que inventamos hace ya un tiempo para controlar la votación. La gracia de las elecciones es que las organizamos nosotros y podemos elegir justo un día en el que nadie quiera ir a votar un día complicado, un día que nieve, que llueva y que justo se cobren los alquileres. Entonces calculamos cuantos votos necesitamos para ganar. Y a esos los vamos a buscar, con el dinero del Club por supuesto. – dijo Don Héctor “El Mufa”.

– Es un plan brillante maestro. – respondió Gamba.

– A ver, muéstreme su sonrisa Gamba. Muéstreme la sonrisa que utilizaría para alquilar un departamento usurpado por extraterrestres en villa cachito. Ponga toda su destreza en esa sonrisa.– dijo Don Héctor “El Mufa”.

Gamba hizo lo que su maestro le ordenó.

– ¡Esa es la expresión que los inmobiliarios quieren Gamba! ¡Si si! a ver Gamba; agregue algún gesto de que está todo bien, eso siempre suma confianza de parte de los colegas. – dijo exaltado Don Héctor “El Mufa”.

Gamba hizo lo que su maestro le ordenó.

– Usted va a hacer historia Gamba. Usted va a ser el salvador de toda esta debacle y usted va a lograr que volvamos a cobrar lo que cobrábamos en la época de Carlos Saúl, sin que nadie se entrometa en nuestros negocios. – dijo Don Héctor “El Mufa”.

– ¿Cuál es el plan ahora don Héctor? – preguntó ansioso Gamba.

– No se preocupe. Ahora están todos distraídos con cosas sin importancia, hace ruido nomas. Nosotros seguimos ahí aferrados como ostras a las piedras. Dejemos pasar un tiempo, que todos los reclamos se disipen y ahí es donde va a aparecer usted con la sonrisa de oreja a oreja y el gesto inspirador del rubro inmobiliario, algo como el símbolo de la UCEDE pero mas inmobiliario.

Ahora hay que aprovechar que la gente esta ocupada en otras cosas, en el frío, en los aumentos de los servicios, en el ticket del supermercado. Y no tienen ni voluntad ni coraje para quejarse. Además a los inmobiliarios les va 10 puntos, hasta los mas chicos están alquilando mínimo 50 departamentos. Época de vacas gordas Gamba. Pero cuando el momento llegue usted va a salir en los medios, hasta en el canal del Hospital Borda, diciendo que el Club es lo mas grande que le paso a los inmobiliarios.– dijo Don Héctor “El Mufa”.

– Brillante plan maestro.– respondió el nuevo discípulo de mufa.

– Si es un plan probadísimo. Ya lo hizo pajarito varias veces, ahora lo hice yo y siguiente en la lista está usted mi querido aprendiz, es mas, ya estoy imaginando las publicidades. – dijo Don Héctor “El Mufa”.

 

 

gamba-pajarito-mufa

 

 

Terminada la reunión, Don Héctor “El Mufa” saca su Nokia 1100 (para que no le roben el posta en la calle) y llama al único contacto en su agenda:

– Che pajarito ya tengo sucesor – dijo.

– ¿Quién? – preguntó.

– Mario Gamba. Un muchacho fenomenal, es igual a como era yo hace 30 años, joven, no muy viril, no muy capaz, pero encantador y con ganas de decir cosas que no dicen nada. – respondió Don Héctor “El Mufa”.

– Se me hace conocido che, ¿labra con vos?. – respondió el pajarito.

– Es un miembro del consejo administrativo del club. Pero está bien eso, no lo conoce nadie. Lo último que necesitamos es un quilombero conocido que nos quiera chicanear el negocio – dijo Don Héctor “El Mufa”

– Bueno asunto cerrado entonces. ¿Esta noche que hacemos, vamos de copas? – dijo el pajarito.

– Dale, ahora que tengo heredero, me tomaría algo para celebrar. – respondió sonriente Don Héctor “El Mufa” mientras silba bajito el tango Whisky, anticipando el clorhídrico que se va a tomar pa’ celebrar la ocasión.

 

MUFAYPAJAENELBAR Mufa y Pajarito de Copas

 

Mientras tanto en la penumbra de la ciudad, un inmobiliario chico de barrio se debate entre: pagar los servicios de su local, pagar las matrículas del club inmobiliario, guardar un poco de guita por si el fallo de la justicia lo obliga a devolver dinero, o directamente cerrar y pasar a trabajar en una franquicia extranjera en donde perdería la última dignidad que como inmobiliario le queda; esperando, quizás un poco ilusionado que la justicia sea leve.

Si no fuera asi, quizás y solo quizás le de vergüenza volver a su propia casa, con las manos vacías.

¡Pero a no bajonearse!

Acompañemos a Don Héctor “El Mufa” tomándonos un Whisky y escuchando al preferido del editor, o sea yo:

(Los hechos y/o personajes son ficticios, cualquier semejanza con la realidad es PURA coincidencia)

Contenido Original de Emilio Blanco

opinión inmobiliaria

Inmobiliario Opine sobre esta Nota. Indiceprop lo escucha.